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Resumen de "Pensar la Ciencia Hoy" |  Pensamiento Científico (Cátedra: Ambrosini - Puan - 2017)  |  CBC  |  UBA
PENSAR LA CIENCIA HOY – CAPITULO 3: CONSIDERACIONES SOBRE EL LENGUAJE

3.1 - La construcción del conocimiento científico: conocimiento primitivo, vulgar y científico.
Hacia los siglos VII y VI a.C. comienza a producirse una ruptura en el modo de buscar explicaciones sobre los fenómenos. Se produce lo que se conoce como el paso del mito al logos.
El conocimiento es una forma de relacionarse con la realidad, es decir, un modo de interpretarla, de dar cuenta de ella. Y en tanto el conocimiento parece expresarse, de manera preferente según el discurso científico tradicional, mediante un modo particular y preeminente del lenguaje, describe, explica y predice fenómenos. Así, una persona puede, a partir de un fenómeno dado, describir, explicar y predecir ese y otros hechos.
En el conocimiento científico, la legalidad, o quizás sea mejor decir la legitimidad, proviene fundamentalmente de la precisión y coherencia de las proposiciones, así como también de la contrastación entre lo que dicen esas proposiciones y los hechos, la realidad empírica a la que se refieren. El conocimiento de tipo científico parece estar basado en la relación entre proposiciones (lenguaje) y hechos (realidad).
Distinguimos aquí al menos tres modos de conocimiento: el conocimiento primitivo (o mítico), el conocimiento vulgar (sentido común) y el conocimiento científico.
El conocimiento científico se caracteriza por ser:
 Descriptivo, explicativo y predictivo
 Critico-analítico
 Metódico-sistemático
 Controlable
 Unificado
 Lógicamente consistente
 Comunicable por medio de un lenguaje preciso
 Objetivo
 Provisorio
3.2 – Lenguaje y teorías científicas
El conocimiento científico es el resultado de una práctica que consiste en “teorizar” acerca de distintas entidades, empíricas o formales, y para ello, en todos los casos, es necesario disponer de un lenguaje.
≥ Lenguaje natural: llamado también lenguaje ordinario, es aquel producido en el curso de la evolución psicológica e histórica, por ejemplo, el griego, el sueco o el español.
≥ Lenguaje formal: llamado también artificial, es el lenguaje construido de acuerdo a ciertas reglas formales (el usado por las ciencias formales: matemática y lógica)
≥ Lenguaje de las ciencias fácticas: Las ciencias fácticas además de utilizar términos lógicos, construyen sus teorías mediante el uso de términos teóricos y empíricos. Estos últimos poseen un contenido material (significado) que, fundamentalmente, expresa algo acerca del mundo, acerca de la realidad.
Por otro lado, uno de los puntos relevantes en la consideración de las teorías científicas y el lenguaje es el sistema de clasificación de las ciencias que adoptemos. EN la historia de la filosofía encontramos distintos modos de agrupar a las ciencias, lo que responde a distintos presupuestos acerca del lenguaje y del conocimiento.
Aristóteles: 1) ciencias teóricas: filosofía, física y matemática. 2) ciencias practicas: ética y política. 3) ciencias productivas: medicina e ingeniería.
Positivismo: 1) ciencias deductivas o racionales: matemática, lógica. 2) ciencias inductivas o empíricas: física, química y biología.
Actualidad: 1) ciencias formales y 2) ciencias fácticas. Esta clasificación apunta a exponer las diferencias centrales en el tipo de lenguaje que utilizan tanto como en el método para poner a prueba sus proposiciones.
3.3 – Lenguaje y realidad
Las consideraciones filosóficas sobre el lenguaje son tan antiguas como la filosofía misma, y el problema del lenguaje lo encontramos en el Crátilo de Platón (s IV a.C.) considerado el primer texto de la filosofía occidental donde se aborda de manera filosóficamente la naturaleza del lenguaje, trayendo al primer plano la discusión de la relación entre lenguaje y realidad. Se plantea justamente si los nombres (palabras) son o no son correctos a la hora de dar cuenta de una determinada realidad, es decir, si expresan correctamente o exactamente aquello que existe. Se presentan dos discusiones entre Sócrates, Hermógenes y Crátilo, en ambas, se ventila el problema de lo que se ha llamado la “rectitud de las denominaciones” o la “exactitud de los nombres”. Los dos interlocutores de Sócrates debaten sobre si los nombres se ajustan a las cosas por naturaleza o por convención o pacto. Este es pues un debate entre “naturalismo” y “convencionalismo” respectivamente.
Crátilo defiende una “rectitud natural”, defiende la doctrina de que los nombres están naturalmente relacionados con las cosas. De esta manera, el nombre proporciona una información exacta sobre la realidad. Conocer el nombre es conocer la realidad. Hermógenes considera que la “rectitud” de las denominaciones radica en el “convenio”, en la “convención” defiende la doctrina de que los nombres son convencionales. Sócrates primero se opone a una teoría y luego a la otra con el único objetivo de mostrar sus propias contradicciones y peligros, y, en última instancia, rechazar ambas. Primero rechaza a Hermógenes pareciendo inclinarse al naturalismo de Crátilo, pero al final del dialogo rechaza también este. Lo que algunos especialistas indican es que, mediante el rechazo de ambas teorías, parece claro que lo que Sócrates tiene es la intención de descalificar al lenguaje como medio para acceder a la realidad.
Los problemas que presentan cada una de estas posturas:
Crátilo: Tiene que haber tantos nombres como cosas: los sinónimos son imposibles. Pronunciar o escribir un ‘nombre falso’ es lo mismo que pronunciar o escribir una serie de sonidos sin significación. Por lo tanto, no se puede decir algo falso.
Hermógenes: Hay, en principio, un número infinito de nombres para cada cosa. No se puede hablar falsamente pues los nombres cambian según la voluntad de los sujetos.
La discusión ha caído en un callejón sin salida.
Para Sócrates/Platón el lenguaje es un instrumento para la comunicación y sirve para distinguir las cosas sensibles, pero de ningún modo puede expresar la verdad (las Ideas) ni tampoco procurarnos un acceso a esa verdad por vía del conocimiento. El problema, desde un punto de vista epistemológico, lleva a Platón a sostener que el conocimiento no consiste a partir de los nombres para llegar a las cosas, sino en emprender otro camino, el de conocer los entes sin necesidad de nombres.

Si lo verdadero no es la realidad sensible (copia) sino la realidad inteligible (modelo/original) y si el lenguaje es una copia de la copia, entonces el lenguaje no expresa la realidad ni tampoco permite conocer la verdadera realidad. De este modo vemos, por un lado, que la teoría platónica acerca de lo real nos indica que lo que existe verdaderamente son las Ideas o Formas y no la realidad sensible. Por el otro, la teoría platónica acerca del conocimiento nos indica que, por medio del lenguaje, difícilmente se pueda conocer lo que verdaderamente existe ya que el lenguaje solo imita la realidad sensible. (podemos decir que Platón encuentra en el lenguaje la forma de comunicación propia de los individuos y el modo en el que podemos diferencias las distintas cosas del mundo que, aunque sean copias, constituyen los objetos a partir de los cuales puede tener comienzo el verdadero conocimiento: el de las Ideas)
Platón sostiene que el conocimiento no puede referirse a lo que se ofrece a los sentidos o cosas sensibles, a lo que todo el tiempo cambia “como si caminara”, pues tal conocimiento conduciría al relativismo; por el ello es preciso suponer que el conocimiento estricto o absoluto necesita referirse a entidades absolutas que no cambian, a las que denomina Ideas.
Términos universales como los nombres comunes (mesa, casa), adjetivos (bueno, bello) o los sustantivos abstractos (virtud, belleza, bien) no se refieren directamente a las cosas individuales que se ofrecen a los sentidos (mesa concreta, hombre concreto) sino a entidades universales como la Belleza, el Bien, el Hombre. Estas entidades, Ideas o Formas son lo que tradicionalmente se denominan esencias de las cosas que están separadas de las cosas individuales, donde estas últimas participan o imitan dichas Ideas.
Platón llego a postular la existencia de realidad inteligibles, que son inmutables, y por tanto constituyen la condición necesaria objetiva para hacer posible la ciencia como conocimiento verdadero y universal. Aristóteles en su trabajo Sobre las Ideas, expone este mismo esquema argumentativo que llamara “argumento de las ciencias”:
a) Las cosas sensibles están en continuo cambio;
b) La ciencia no puede hacerse de lo que está en continuo cambio;
c) Luego la ciencia no se puede referir a las cosas sensibles sino a entidades que no cambian (Ideas).
Así, Aristóteles acepta la existencia de Ideas, pero solo a condición de que estas se entiendan en las cosas sensibles y no, en cambio, separadas de ellas, como indicaba Platón.
Aristóteles introduce en su doctrina filosófica para analizar el “lenguaje” y la “realidad” otro elemento: el concepto. Este es entendido como una noción mental que se construye a partir de la percepción de objetos reales pero que implica un proceso de abstracción que, necesariamente, deja de lado ciertos aspectos de la cosa real. En este sentido, el problema de la relación del lenguaje con la realidad se complejiza pues es necesario dar cuenta, no solo de la expresión lingüística y el concepto mental sino también entre el concepto mental y lo real.
EDAD MEDIA
Una de las teorías rivales, la teoría nominalista, afirma que las especies, los géneros y los universales no son realidades anteriores a las cosas sino simples nombres con los que se identifican objetos. Ockham afirma que es absurdo sostener que al concepto universal corresponde en la realidad algo universal, pues si esto sucediese no se podría entender como una misma naturaleza universal o común puede estar toda ella presente en individuos singulares y distintos. Siguiendo un principio de economía del pensamiento, denominado “navaja de Ockham”, enfatiza que fuera del alma no existe nada que no sea estrictamente individual, por lo tanto, el universal queda recluido al plano del intelecto, es decir, del lenguaje, que lo utiliza como signo apto para ser predicado de varios individuos.
Como religioso y franciscano, Ockham admite que solamente hay una realidad primaria, autosuficiente, necesaria y absoluta, Dios todopoderoso creador de todo lo que Él no es. Para Ockham, el ejercicio de la razón humana – asentada sobre la base firme de la observación y la experiencia – queda reducido a descubrir como son las cosas y no como deberían ser.
Para resolver el problema de la universalización de los conceptos universales sin admitir ningún tipo de entidad universal extra anima, introduce una novedosa concepción del signo. En ella, la palabra “hombre” puede ser predicada de distintas personas sin que ellos comprometan ninguna realidad común en los individuales. Para Ockham los conceptos generales (universales) son una creación de la facultad cognoscitiva. Solo lo individual es real y lo general solo existe in anima (intelecto), en el pensamiento y el lenguaje. Según Ockham, las palabras tienen la propiedad de suponer, es decir, “estar en lugar de”. El significado se identifica con la extensión de un nombre, es decir, con los individuos, en el caso de los universales, el termino supone no un individuo sino un signo mental.
PRINCIPALES POSICIONES ACERCA DEL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES
ESENCIALISMO: Según esta postura, los universales existen realmente; su existencia es, además, previa y anterior (separada) a la de las cosas o individuos. Si así no ocurriera, según los esencialistas, sería imposible entender ninguna de las cosas particulares. Las cosas particulares, entonces, no solo pueden ser conocidas porque existe un universal del que participan, sino que existen porque antes que ellas existen, separadamente, el universal que las fundamenta.
NOMINALISMO: Los universales no existen. Son nombres o voces por medio de los cuales se designan entidades concretas, únicas y de las cuales si puede decirse que existen.
CONCEPTUALISMO: Los universales existen realmente pero no separadamente de las cosas individuales sino teniendo su fundamento en las cosas individuales. Por ello, los universales son ideas abstractas que construye nuestra mente a partir de la percepción de entidades particulares. Son simples nombres usados para designar cosas concretas: son conceptos generales.
TERMINISMO: Los universales son términos. Se trata de signos. Rechaza la existencia de entidades abstractas en cualquiera de sus formas. Es considerado como una versión del nominalismo pues considera a las palabras como medios para designar entidades concretas que son las únicas que existen.
Para Pierce la semiótica (teoría de los signos) tiene una perspectiva filosófica, ya que constituye una teoría de la realidad y del conocimiento que podemos tener por medio de los signos. Así, para Pierce, el único pensamiento que puede conocerse es pensamiento en los signos y como todo pensamiento existe necesariamente en los signos, no es posible entonces pensar sin signos. Lo que construirá para Pierce el instrumento para el conocimiento de la realidad es lo que denomina “semiosis”, un proceso tríadico de inferencia mediante el cual a un signo(representamen) se le atribuye un objeto a partir de otro signo(interpretante) que remite al mismo objeto. Para él, el signo es una cualidad material, una secuencia de letras o sonidos, un color, una forma, etc., que está en lugar de otra cosa.
Así, podemos decir que un signo es algo que está en lugar de otra cosa para alguien en algún aspecto suyo. Según esta definición, para que algo sea considerado signo deben darse tres condiciones:
1. Debe tener cualidades que sirvan para distinguirlo;
2. Debe tener un objeto;
3. La relación semiótica debe ser tríadica, es decir, comportar un representamen que debe ser reconocido como el signo de un objeto a través de un interpretante.
Un signo no está aislado, sino que integra una cadena de semiosis: cada signo es a la vez interpretante del que lo antecede e interpretado por el que lo sigue.
Las cosas tienen existencia real en tanto inhieren (o significan) en nuestro pensamiento, pero al mismo tiempo, tienen una existencia independiente.
Saussure  Lengua: sistema de signos que expresan ideas.
 Signo es la unión de significante y significado. El lazo que los une es arbitrario.
Al igual que Pierce, y que muchos otros lingüistas, para Saussure no existe pensamiento fuera del lenguaje, lo cual ha llevado a afirmar que el lenguaje es la estructura modeladora de otros sistemas de signos, y que, en consecuencia, sin lenguaje no podemos concebir el propio mundo, ya que nuestra visión del mundo está condicionada por nuestro lenguaje.
3.3.1 Lenguaje y metalenguaje; uso y mención del lenguaje.




3.4 La Semiótica
La semiótica es la disciplina que se ocupa de elaborar una teoría general de los signos. Locke, filósofo inglés, en el último capítulo de su Ensayo sobre el entendimiento humano, al dividir el ámbito del conocimiento en tres ciencias, puede advertirse que su texto se ha ocupado de una de ellas en especial, ya que los otros dos (la Physica y la Practica) tienen su propio objeto. Para alcanzar estos conocimientos y poder comunicarlos, estas dos ciencias tienen un medio común, la semiótica.
Semiótica  su objetivo consiste en construir una teoría general del signo en todas sus formas y manifestaciones.
Pierce distinguió tres tipos de signos:
1. El indicio, índice o signo natural, que es el que mantiene una relación causal entre el representante y el representado. Por ej: le fiebre es signo de enfermedad, y la caída de las hojas es signo de que llego el invierno
2. El icono es un signo que presenta una relación de semejanza o parecido de algún tipo con lo representado. Por ej: una estatua, un mapa, un cartel.
3. El símbolo, es aquel signo donde la conexión entre el signo y lo representado es arbitraria y convencional. Por ej: palabras y números, la sirena de una ambulancia.
La primera tarea de la semiótica es la de establecer en que consiste ‘ser un signo’, ya que nada es un signo en sí mismo, sino que lo es en tanto actúa como tal y, en consecuencia, cualquier cosas puede ser un signo en tanto actúa como tal.
La función del signo es la de mediar entre un objeto y un representante. A esta función Peirce la denominara “terceridad”.
Para que algo tenga significación no es necesario que alguien lo esté interpretando, sino que es suficiente con que pueda ser interpretado por alguien. El signo existe, aunque no esté produciendo en el momento ninguna representación mental en un sujeto.
A diferencia de Pierce, Morris considera necesaria le presencia del interprete para la semiosis. Para este, no hay interpretante (significación posible) sin interprete. Para el, la semiosis no es una relación sino un proceso en el cual un signo es algo que produce una respuesta en un organismo.
Morris indica que en el proceso de semiosis deben concurrir cuatro factores
a) El vehículo sígnico, la señal, el fenómeno o cosa que actúa como signo
b) el designatum, el significado del signo
c) el interpretante
d) el interprete
[Ejemplo pagina 141]
3.4.1 Dimensiones del lenguaje y estructuras lógicas (termino, proposición, razonamiento)
La semiótica puede ser considerada como un metalenguaje. Así, puede establecerse una relación de los signos con 1) otros signos, 2) con el objeto y 3) con el interpretante. Estas relaciones dan lugar a las distintas dimensiones o planos de la semiosis, cada una de las cuales da origen a una diferente rama del estudio semiótico: 1) la dimensión sintáctica, 2) la semántica y 3) la pragmática, respectivamente.
3.4.1.1 La dimensión sintáctica: la normatividad del lenguaje
Se ocupa de revisar las relaciones de los signos con otros signos, y estas relaciones se mantienen sobre la ase de reglas – llamadas reglas sintácticas – que establece el orden de ese lenguaje, es decir, cuales son los signos de ese lenguaje y como se pueden combinar entre sí para obtener expresiones más complejas.
Estudia los signos en su estructura forma, regulando y prescribiendo qué combinaciones son correctas y cuáles no. De esta manera, podemos decir que la oración “lo Pedro volando” es una oración incorrecta o no permitida por las reglas sintácticas de la lengua española.

3.4.1.2 La dimensión semántica: clasificar y definir
La dimensión semántica se ocupa de la relación entre el signo y su significado, y en este sentido, con los objetos que pueda denotar, es decir, con los objetos que los signos representan. Estas relaciones se establecen por medio de reglas semánticas que determinan la referencia de los signos.

Podemos decir que los signos son caracterizados por la intensión y extensión, es decir, por designación y denotación:
Designación: es el conjunto de características definitorias que constituyen el criterio del uso del nombre. Por ej: en la lógica clásica el término “animal” se define como “sustancia, animada, sensible” y “hombre” como “sustancia, animada, sensible, racional” lo que equivale a decir “animal racional”.
Extensión: es la clase compuesta por todos aquellos individuos a los que puede aplicarse dicho signo. Por ej: el signo “árbol”, su extensión está constituida por los distintos tipos de árboles (Ombú, Ceibo, Arrayan, etc.)
Cuando la clase no es existencialmente vacía, es decir, cuando está constituida por individuos ubicables en espacio-tiempo, la extensión coincide con la denotación, tal es el ejemplo del árbol pero no así en el caso de un numero o una figura geométrica, ya que en estos últimos se trata de términos que nombras entidades formales y decimos que no tienen denotación por cuanto el referente no es ubicable espacio-temporalmente.
La denotación se refiere al conjunto de ejemplares de la clase, localizables en espacio y tiempo. Los signos no pueden no tener denotación cuando nombran clases existencialmente vacías. (por ej: no se puede nombrar a la clase “alumnos universitarios menores de 10 años” y ya que no hay ejemplares que satisfagan los requisitos de la designación, no tiene denotación, es decir, representa esta clase un conjunto vacío.
En términos generales, son signos sin denotación los que nombran:
a) entidades formales (triangulo, raíz cuadrada, numero primo)
b) entes de ficción (centauros, hadas, personajes de novela, Harry Potter ♥)
c) entidades abstractas (justicia, bondad, libertad)
d) cualidades o atributos (grande, joven, amarillo)
 CLASIFICACIÓN 
En un sistema clasificatorio, de inclusión de unas clases en otras, la clase que incluye a otra se llama género y a la incluida especie. (Por ej: “manzana” es una especie de fruta y “animal” es el género de tigre.)
El género tiene mayor extensión que la especie, pero menos designación ya que la especia necesita toda la designación del genero más sus propias específicas. Por lo contrario, la especie comprende menos ejemplares que el general representar una subclase de éste. De esta manera, entre designación y extensión hay una relación inversa.
La especie tiene mayor designación que el género y menor extensión.
En el caso delos lenguajes ordinarios, la operación de clasificación se realiza con altos niveles de vaguedad y ambigüedad. Hay vaguedad cuando no podemos decidir con exactitud cuáles son los límites para la inclusión de individuos de una clase. Términos como “muchos”, “frio”, “joven” son de discutible aplicación, ya que sugieren distintas aplicaciones según de que se trate. No identificaríamos con la misma edad a un “deportista joven” y a un “científico joven”.
La ambigüedad se presenta, en cambio, cuando una misma palabra tiene más de una designación. También se utiliza el vocablo “polisemia” para indicar que un término tiene varios significados posibles. La palabra “masa” tiene distinto significado según hablemos de física o de arte culinario.
Mientras que en el lenguaje ordinario la ambigüedad y la vaguedad pueden ser deslindadas mediante el contexto, los lenguajes científicos persiguen la univocidad de los términos, es decir, intentas limitar en lo posible los casos de aplicaciones múltiples o vagas. Para ellos, se proponen criterios para clasificar, en condiciones ideales:
1) Es necesario preservar siempre el mismo criterio. (no podemos hablar de vertebrados, invertebrados y ovíparos)
2) La clasificación debe ser completa (si clasificamos animales por el modo de reproducción, deben figurar todos los modos conocidos)
3) Las partes deben excluirse mutuamente

 DEFINICIÓN 
Una forma de aproximarnos a un signo es a través de su designado, resultado que se obtiene del procedimiento que se realiza en la definición.
Definir es limitar el significado de un término, precisar los alcances y límites de un signo siempre en el marco de un determinado contexto teórico.
Según Copi, la definición persigue cinco propósitos: 1) aumentar el vocabulario, 2) eliminar la ambigüedad, 3) reducir la vaguedad, 4) explicar teóricamente y 5) influir en actitudes.
Al definir hacemos mención del nombre a definir (el que se señala entre comillas) y lo llamamos definiendum, mientras que el definiens es la definición propiamente dicha. Así, el definiens es un conjunto de palabras que se utilizan para aclarar el significado del definiendum. [al definir aclaramos el significado de un término y no de una cosa]
● Reglas de la definición ●
1. No debe ser circular. No se debe definir una palabra usando la misma palabra u otra palabra de la misma familia. Ej: “juguete” “elemento que se usa para jugar”
2. No debe ser demasiado amplia ni demasiado estrecha
3. No debe ser metafórica
4. No debe ser negativa cuando puede ser afirmativa
5. No debe recurrirse a sinónimos.
Tipos de definiciones:
1) lexicográfica, 2) estipulativa, 3) aclaratoria, 4) persuasiva y 5) teórica.
1) Lexicográficas: podemos encontrarlas en los diccionarios, por ej. Son definiciones de términos que ya tienen uso en el lenguaje común, y el propósito es eliminar la ambigüedad o enriquecer el vocabulario.
2) Estipulativas: Usadas en el caso de los lenguajes científicos, donde el significado de los términos y la posibilidad de definirlos se propone dentro de un lenguaje propio, técnico o formal, donde los signos tienen definiciones específicas. Allí aparece la conveniencia de usar estas definiciones. Así, cuando el lógico afirma la expresión “si… entonces…” significa “es falso que se cumpla el antecedente y no se cumpla el consecuente” está estipulando un significado par aun uso específico dentro de un sistema formal y solo tiene aceptación dentro de él.
3) Aclaratorias: a diferencia de la estipulativa, en esta definición su definiendum no es un término nuevo, sino que tiene un uso ya establecido, aunque vago. Así, quien construye este tipo de definiciones, debe permanecer fiel al uso establecido, aunque para superar la vaguedad deberá ir mas allá de ese uso establecido.
4) Persuasivas: su propósito es influir sobre la conducta de los demás. No se consideran proposiciones si transmiten juicios de valor.
5) Teóricas: se trata de formular una caracterización teórica adecuada de los objetos a los cuales se aplica.
3.4.1.3 Dimensión pragmática: las oraciones y las proposiciones
La dimensión pragmática se ocupa del uso que se haga del signo, es decir, intenta determinar la función que cumple el lenguaje para el hablante, para sus usuarios e intérpretes.
En esta disciplina se estudian las distintas funciones del lenguaje. Siguiendo la clasificación más tradicional, podemos ordenar la variedad de usos del lenguaje en tres funciones básicas:
1) TRANSMITIR INFORMACION. Se pretende dar cuenta de la realidad, describirla.
2) EXPRESAR ESTADOS DE ANIMO
3) COMUNIDAR MANDATOS, ORDENES, PEDIDOS.



LAS PROPOSICIONES (!!!)
Podemos definir proposición como una unidad de enunciación, de la cual se puede predicar si es verdadera o falsa.
* Llueve y truena
* Carlos trabaja o estudia
* Si María viene, entonces Juan estará contento
*No es cierto que Carlos estudia y trabaja
En cada una de las proposiciones anteriores puede reconocerse que partes de ellas son también proposiciones. Además, aparecen expresiones como “y” “o” “si… entonces…” “no es cierto que…” los cuales actúan como nexos entre esas partes y serán denominados conectores lógicos.
Al hacer uso del lenguaje atribuimos propiedades a objetos mediante la unión o composición de nombres propios con nombres comunes para formar enunciados de estructura muy simple. A la expresión resultante de este tipo de composición, la de unir sujetos con predicados (nombres propios con nombres comunes) le damos el nombre de enunciado atómico o proposición atómica o simple. Así, “Carlos trabaja”, “Lenin es bolchevique”,” María viene” son enunciados atómicos porque sus partes no son proposición, es decir, sus partes son elementos subatómicos. Por otro lado, existen otro tipo de enunciados cuyas partes son también proposiciones, a este tipo de enunciados se los denomina enunciados o proposiciones moleculares o complejas, como es el caso de los primeros cuatro. Aquí se da la composición de dos o más enunciados o proposiciones mediante una expresión que actúa como nexo.
Por otro lado, podemos clasificar distintos tipos de proposiciones: analíticas y sintéticas, explicativas y ampliativas, a priori y a posteriori, y tautológicas y contingentes, etc. Esta distinción nos ayudara a establecer el tipo de proposiciones utilizadas por las distintas ciencias. Así, por ejemplo, las proposiciones analíticas, explicativas, a priori, tautológicas (y contradictorias) serán típicas de discurso delas ciencias formales, mientras que las sintéticas, ampliativas, a posteriori y contingentes lo serán del discurso de las ciencias fácticas. En el primer grupo la verdad o la falsedad se determina exclusivamente por métodos lógico-lingüísticos, mientras que el segundo por métodos empíricos.
Teoría de la correspondencia: La teoría correspondentista de la verdad, o teoría de la verdad como correspondencia, establece que la verdad o falsedad de una proposición está determinada únicamente por la forma en que se relaciona con el mundo, y si describe con exactitud el mundo.


 

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