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Psicología Evolutiva - Niñez

Resumen para el 1º ParcialCátedra: Calzetta

1° Cuat. de 2010

Altillo.com

FREUD – “EL ESCLARECIMIENTO SEXUAL DEL NIÑO”  
 
 Los órganos de la reproducción propiamente dichos no son las únicas partes del cuerpo que procuran sensaciones sexuales placenteras. Se designa como período del autoerotismo a la época de la vida en que, por la excitación de diversas partes de la piel (zonas erógenas), por el quehacer de ciertas pulsiones biológicas y como coexcitación sobrevenida a raíz de muchos estados afectivos, es producido un cierto monto de placer indudablemente sexual. La pubertad no hace sino procurar el primado a los genitales entre todas las otras zonas y fuentes dispensadoras de placer, constriñendo así al erotismo a entrar al servicio de la función reproductora. Largo tiempo antes de la pubertad el niño es un ser completo en el orden del amor, exceptuada la aptitud para la reproducción.  
 
 Las respuestas usuales en la crianza de los niños menoscaban su honesta pulsión de investigar, y casi siempre tienen como efecto conmover por primera vez su confianza en sus progenitores; a partir de ese momento, en la mayoría de los casos empiezan a desconfiar de los adultos y a mantenerles secretos sus intereses más íntimos.  
 
 Cuando los niños no reciben los esclarecimientos en demanda de los cuales han acudido a los mayores, se siguen martirizando en secreto con el problema y arriban a soluciones en que lo correcto se mezcla con inexactitudes grotescas, o se cuchichean cosas en que, a raíz de la conciencia de culpa del joven investigador, se imprime a la vida sexual el sello de lo cruel y lo asqueroso.  
 
 Se requiere que lo sexual sea tratado desde el comienzo en un pie de igualdad con todas las otras cosas dignas de ser conocidas. El esclarecimiento sobre las relaciones específicamente humanas de la vida sexual y la indicación de su significado social debería darse al finalizar la escuela elemental (y antes del ingreso en la escuela media); vale decir, no después de los diez años. Un esclarecimiento así sobre la vida sexual, que progrese por etapas y en verdad no se interrumpa nunca, y del cual la escuela tome la iniciativa, parece el único que da razón del desarrollo del niño y por eso sortea con felicidad los peligros existentes.

 
FREUD – “TRES ENSAYOS: 2º SOBRE LA SEXUALIDAD INFANTIL”

AMNESIA INFANTIL. Durante la infancia mostrábamos abiertamente amor, celos, y otras pasiones. Luego de la amnesia infantil éstas son olvidadas; no obstante, dejan las más profundas huellas en la vida anímica, y son determinantes para todo desarrollo posterior. 
 

(1) EL PERÍODO DE LATENCIA SEXUAL DE LA INFANCIA Y SUS RUPTURAS.  
 

LAS INHIBICIONES SEXUALES: Durante el periodo de latencia se edifican los poderes anímicos que más tarde se presentarán como inhibiciones de la pulsión sexual. 
 

FORMACIÓN REACTIVA Y SUBLIMACIÓN: La energía de las mociones sexuales infantiles es desviada del uso sexual y aplicada a otros fines. Mediante esta desviación, se adquieren los componentes para cualquier logro cultural. Estas mociones sexuales serían en sí perversas, y construirían los diques psíquicos de la moral, la vergüenza y el asco. 
 
(2) LAS EXTERIORIZACIONES DE LA SEXUALIDAD INFANTIL
 
 

EL CHUPETEO: Consiste en un contacto de succión con la boca, repetido rítmicamente, que no tiene como fin la nutrición. Los labios se comportan como zona erógena. Al principio esta acción estaba relacionada con la búsqueda de alimento, luego se divorcia de este fin. 
 

AUTOEROTISMO: En este caso la pulsión se satisface en el cuerpo propio (es auto-erótica). La acción del niño chupeteador se rige por la búsqueda de placer (ya vivenciado y ahora recordado), así la satisfacción se obtiene mamando rítmicamente. Su primera actividad que fue mamar el pecho materno, no pudo menos que familiarizarlo con ese placer. El niño prefiere una parte de su propio cuerpo porque le resulta más cómodo, y además se procura una segunda zona erógena por así decirlo. 
 

(3) LA META SEXUAL DE LA SEXUALIDAD INFANTIL 
 

CARACTERES DE LAS ZONAS ERÓGENAS: Es un sector de piel o de mucosa en el que ciertas estimulaciones provocan una sensación placentera de determinada cualidad. La propiedad erógena puede adherirse a ciertas partes del cuerpo. 
 

META SEXUAL INFANTIL: la meta sexual de la pulsión infantil consiste en producir la satisfacción mediante la estimulación apropiada de la zona erógena que se ha escogido. Esta satisfacción tiene que haberse vivenciado antes, y la necesidad de repetirla es por la existencia de un sentimiento de tensión (displacer) y una sensación de estímulo condicionada centralmente y proyectada a la zona erógena periférica. 
 

(4) EXTERIORIZACIONES SEXUALES MASTURBATORIAS 
 

ACTIVACIÓN DE LA ZONA ANAL: es apta para proporcionar un apuntalamiento de la sexualidad. El valor erógeno de este sector es muy grande. Los trastornos intestinales tan frecuentes en la infancia se ocupan de que no falten excitaciones en esta zona. Para provocarse placer, algunos niños suelen retener las heces hasta que la acumulación de éstas provoca fuertes contracciones musculares. 
 

ACTIVACIÓN DE LAS ZONAS GENITALES: las activaciones sexuales de esta zona son el comienzo de la posterior vida sexual normal. Es inevitable una sensación placentera por los lavados y frotaciones del cuidado corporal, además de por ciertas excitaciones accidentales. Esto crea una necesidad de repetirla. Mediante el onanismo del lactante se establece el futuro primado de esta zona erógena para la actividad sexual. La acción que elimina el estímulo consiste en un contacto de frotación con la mano o en una presión ejercida por la mano o apretando los muslos.

Hay que distinguir 3 fases en la masturbación infantil:

  1. la del periodo de lactancia.
  2. Breve florecimiento de la práctica sexual (4 años)
  3. Onanismo de la pubertad
 
 

SEGUNDA FASE DE LA MASTURBACIÓN INFANTIL: antes de los 4 años, la pulsión sexual suele despertar de nuevo la zona genital y durar un lapso, hasta que luego una nueva sofocación la detiene o bien proseguir sin interrupción. Todos los detalles de esta segunda activación sexual infantil dejan tras sí las más profundas (icc) huellas en la memoria, y determinan el desarrollo de su carácter. Por medio del psicoanálisis se logra hacer consciente lo olvidado. 
 

RETORNO DE LA MASTURBACIÓN DE LA LACTANCIA: la excitación sexual del período de lactancia retorna en los años de niñez. Puede hacerlo como un estimulo de picazón que reclama una satisfacción onanista, o como un proceso del tipo de una polución, que alcanza la satisfacción sin ayuda de ninguna acción. Causas internas y externas son decisivas para la reaparición de la actividad sexual. Como el factor exterior más importante, está la influencia de la seducción, que trata al niño como objeto sexual y le enseña a conocer la satisfacción de las zonas genitales (secuela de ello es la compulsión a la masturbación). El despertar de la sexualidad del periodo de lactancia también puede producirse en forma espontánea a partir de causas internas. 
 

DISPOSICIÓN PERVERSA POLIMORFA: bajo la influencia de la seducción, el niño puede convertirse en un perverso polimorfo. Según la edad, el niño todavía no ha erigido o están en formación los diques anímicos contra los excesos sexuales. 
 

PULSIONES PARCIALES: la vida sexual infantil también muestra componentes que envuelven a otras personas en calidad de objetos sexuales. (Por ejemplo, las pulsiones del placer de ver y de exhibir). El niño pequeño carece de vergüenza, y en ciertos años muestra complacencia al desnudarse y poner énfasis en sus genitales. La curiosidad por ver los genitales de otras personas se hace manifiesto un poco más adelante. La perversión de ver puede adquirir gran importancia para la vida sexual del niño.

Con independencia respecto de otras prácticas, se desarrollan los componentes crueles de la pulsión sexual. La moción cruel proviene de la pulsión de apoderamiento y emerge en la vida sexual en una época en que los genitales no han asumido aún el papel que desempeñarán después. Niños que presentan una crueldad hacia los animales por ejemplo, despiertan la sospecha de una práctica sexual prematura e intensa proveniente de las zonas erógenas. 
 

(5) LA INVESTIGACIÓN SEXUAL INFANTIL 
 

LA PULSIÓN DE SABER: se inicia entre los 3 y los 5 años. Su acción corresponde a una manera sublimada del apoderamiento y trabaja con la energía de la pulsión de ver. La pulsión de saber de los niños recae con mucha intensidad sobre los problemas sexuales. 
 

EL ENIGMA DE LA ESFINGE: la llegada de un nuevo hermanito significa una amenaza para el niño. Este hecho lo vuelve reflexivo, ya que le produce miedo a que lo priven de cuidados y de amor. Su primer problema será ¿De dónde vienen los niños?, a partir del cual, surgirán distintas teorías, todas erradas. 
 

COMPLEJO DE CASTRACIÓN Y ENVIDIA DEL PENE: las formaciones sustitutivas del pene perdido de la mujer cumplen un importante papel en la conformación de muchas perversiones; la niña es presa de la envidia del pene, que culmina en el deseo de ser varón. El supuesto de que todas las personas poseen el mismo genital (masculino) es uno de los primeros dichos asombrosos que implican una teoría sexual infantil. 
 

TEORÍAS DEL NACIMIENTO: que vienen del pecho, que son extraídos del vientre, o que el ombligo se abre para dejarlos pasar. Los hijos se conciben por haber comido algo en especial y se los da a luz por el intestino, como a la materia fecal. 
 

CONCEPCIÓN SÁDICA DEL COMERCIO SEXUAL: si los niños son espectadores del comercio sexual entre adultos, conciben el acto sexual como una especie de maltrato, algo sádico. Una impresión como esta contribuye mucho a la disposición para que surja luego un desplazamiento sádico de la meta sexual. 
 

EL TÍPICO FRACASO DE LA INVESTIGACIÓN SEXUAL INFANTIL: las teorías sexuales infantiles dan prueba de una gran comprensión sobre los procesos sexuales; aunque la investigación ignora los papeles del semen fecundante y la abertura sexual femenina. Esta es una investigación siempre solitaria, y establece un extrañamiento del niño respecto de las personas de su contorno, que antes habían gozado de su plena confianza. 
 

(6) FASES DEL DESARROLLO DE LA ORGANIZACIÓN SEXUAL 
 

      La vida sexual infantil es esencialmente autoerótica y sus pulsiones parciales singulares aspiran a conseguir placer cada una por su cuenta. 
 

ORGANIZACIONES PREGENITALES: son pregenitales las organizaciones de la vida sexual en que las zonas genitales todavía no han alcanzado su papel hegemónico. La primera es la organización ORAL, donde la actividad sexual no se ha separado todavía de la nutrición. El chupeteo puede verse como un resto de esta fase. Una segunda organización es la SÁDICO-ANAL, donde ya se ha desplegado la división en opuestos (activo y pasivo). La actividad es producida por la pulsión de apoderamiento a través de la musculatura del cuerpo, y como órgano de la meta sexual se constituye la mucosa del intestino. En esta fase ya son pesquisables la polaridad sexual y el objeto ajeno. 
 

AMBIVALENCIA: esta forma de organización sexual puede conservarse a lo largo de toda la vida. El predominio del sadismo y de la zona anal le imprimen un sesgo arcaico.

A menudo se consuma una elección de objeto donde el conjunto de afanes sexuales se dirigen a una persona única, y en ella quieren alcanzar su meta. La unificación de las pulsiones parciales y su subordinación al primado de los genitales no son establecidos en la infancia. 
 

LOS DOS TIEMPOS DE LA ELECCIÓN DE OBJETO: la elección de objeto se realiza en dos tiempos. La primera se inicia entre los 2 y los 5 años y el periodo de latencia la detiene. La segunda sobreviene con la pubertad y determina la conformación definitiva de la vida sexual. La elección de objeto de la época de la pubertad tiene que renunciar a los objetos infantiles y empezar de nuevo como corriente sensual. 
 

(7) FUENTES DE LA SEXUALIDAD INFANTIL 
 

La excitación sexual nace:

  1. como calco de una satisfacción vivenciada a raíz de otros procesos orgánicos.
  2. Por una apropiada estimulación de zonas erógenas
  3. Como expresión de algunas pulsiones
 
 

EXCITACIONES MECÁNICAS: hay producción de una excitación sexual mediante sacudimientos mecánicos del cuerpo. Debemos distinguir de ellos tres clases de estimulo: los que actúan sobre el aparato sensorial, las que actúan sobre la piel y las que lo hacen sobre las partes profundas (como los músculos). La existencia de las sensaciones placenteras así generadas, es documentada por el gran gusto que sienten los niños en los juegos de movimiento pasivos, como por ejemplo ser hamacados. 
 

ACTIVIDAD MUSCULAR: una intensa actividad muscular constituye para el niño una satisfacción de la cual extrae muchísimo placer. El placer generado por las sensaciones de movimiento pasivo genera una excitación sexual. Habría que reconocer aquí una de las raíces de la pulsión sádica. 
 

TRABAJO INTELECTUAL: la concentración de la atención, el esfuerzo mental, tiene por consecuencia una excitación sexual. 
 

FREUD – “CONFERENCIA Nº21”  
 
 La sexualidad perversa esta notablemente centrada; todas las acciones presionan sobre una meta  (casi siempre única) y una pulsión parcial tiene la primacía: o bien es la única pesquisable o bien ha sometido a las otras a su propósito. En ese sentido no hay, entre la sexualidad perversa y normal mas diferencia que la diversidad de pulsiones parciales dominantes y, por tanto, de las metas sexuales. En cambio, la sexualidad infantil carece de semejante centramiento y organización; sus diversas pulsiones parciales tienen iguales derechos y cada una persigue por cuenta propia el logro del placer.  
 
 El carácter perverso de algunas de estas metas depende de la inmadurez constitucional del niño, quien no ha descubierto aun la meta del coito. La función libidinal no emerge como algo acabado, sino que recorre una serie de fases sucesivas que no presentan el mismo aspecto; es, por tanto, un desarrollo retomado varias veces. El punto de viraje de ese desarrollo es la subordinación de todas las pulsiones parciales bajo el primado de los genitales y, con este, el sometimiento de la sexualidad a la función de la reproducción.  
 
 La oposición entre masculino y femenino no desempeña todavía papel alguno; ocupa su lugar la oposición entre activo y pasivo, que puede definirse como la precursora de la polaridad sexual, con la cual también se suelda más tarde.  
 
 El primer objeto de los componentes orales de la pulsión sexual es el pecho materno, que satisface la necesidad de nutrición del lactante. En el acto del chupeteo se vuelven autónomos los componentes eróticos que se satisfacen juntamente al mamar; el objeto se abandona y se sustituye por un lugar del cuerpo propio. La pulsión oral se vuelve autoerótica, como desde el comienzo lo son las pulsiones anales y las otras pulsiones erógenas.  
 
 El resto del desarrollo tiene dos metas: en primer lugar, abandonar el autoerotismo, cambiar de nuevo el objeto situado en el cuerpo propio por un objeto ajeno; en segundo lugar, unificar los diferentes objetos de las pulsiones singulares, sustituirlos por un objeto único. Esto sólo puede lograrse cuando dicho objeto único es a su vez un cuerpo total, parecido al propio.  
 
 
FREUD – “EL MALESTAR EN LA CULTURA”

      Sentimiento oceánico: son los restos de aquel momento originario en donde se da cuenta de una sensación de eternidad, un sentimiento sin barreras, por así decir “oceánico”. Un sentimiento de atadura indisoluble. Coincide con la situación del lactante, debido a que el no separa todavía su mundo exterior como fuente de las sensaciones que le afluyen. Originariamente el yo lo contiene todo, mas tarde segrega de si un mundo exterior.  
 
 Muchas de las fuentes de excitación que más tarde discernirá a sus órganos corporales pueden enviarle sensaciones en todo momento, mientras que otras (y entre ellas la mas anhelada: el pecho materno) se le sustraen temporariamente, y solo consigue recuperarlo gritando en reclamo de asistencia. De este modo se contrapone por primera vez al yo, un “objeto” como algo que se encuentra “afuera” y solo mediante una acción particular es forzado a aparecer.  
 
 No se podría indicar en la infancia una necesidad de fuerza equivalente a la de recibir protección del padre. De este modo, el papel del sentimiento oceánico, que aspiraría a restablecer el narcisismo irrestricto, es esforzado a salirse del primer plano. Este ser uno con el Todo, que es el contenido de pensamiento que le corresponde, se nos presenta como un primer intento de consuelo religioso.  
 
 En el ámbito del alma es frecuente la conservación de lo primitivo junto a lo que ha nacido de él por transformación. Este hecho es casi siempre consecuencia de la escisión del desarrollo. Una porción cuantitativa de una actitud, de una moción pulsional, se ha conservado inmutada, mientras que la otra ha experimentado el ulterior desarrollo.  
 
 Nos inclinamos a suponer que en la vida anímica no puede sepultarse nada de lo que una vez se formó, que todo se conserva de algún modo y puede ser traído a la luz de nuevo en circunstancias apropiadas, por ejemplo en virtud de una regresión. 
 

FREUD – “ESQUEMAS DEL PSICOANÁLISIS: EL DESARROLLO DE LA FUNCIÓN SEXUAL”  
 
 Se ha demostrado que, a temprana edad, el niño da señales de una actividad corporal sexual, a la que se conectan fenómenos psíquicos que hallamos más tarde en la vida amorosa adulta; por ejemplo, la fijación a determinados objetos, los celos, etc. Pero se comprueba además, que estos fenómenos que emergen en la primera infancia responden a un desarrollo acorde a ley, tienen un acrecentamiento regular, alcanzando un punto culminante hacia el final del quinto año de vida, a lo que sigue un período de reposo. En el curso de éste se detiene el progreso, mucho es desaprendido e involuciona. Trascurrido este período, llamado «de latencia», la vida sexual prosigue con la pubertad; podríamos decir: vuelve a aflorar. Aquí tropezamos con el hecho de una acometida en dos tiempos de la vida sexual, desconocida fuera del ser humano y que, evidentemente, es muy importante para la hominización.  
 
 El primer órgano que aparece como zona erógena y propone al alma una exigencia libidinosa es la boca. Al comienzo, toda actividad anímica se acomoda de manera de procurar satisfacción a la necesidad de esta zona. En el chupeteo en que el niño persevera obstinadamente se evidencia una necesidad de satisfacción que si bien tiene por punto de partida la recepción de alimento y es incitada por esta, aspira a una ganancia de placer independiente de la nutrición, y que por eso puede y debe ser llamada sexual.  
 
 Ya durante esta fase «oral» entran en escena, con la aparición de los dientes, unos impulsos sádicos aislados. Ello ocurre en medida mucho más vasta en la segunda fase, que llamamos «sádico-anal» porque aquí la satisfacción es buscada en la agresión y en la función excretoria.  
 
 La tercera fase es la llamada «fálica», que se asemeja a la plasmación última de la vida sexual. Es digno de señalarse que no desempeñan un papel aquí los genitales de ambos sexos, sino sólo el masculino (falo). Los genitales femeninos permanecen por largo tiempo ignorados; el niño, en su intento de comprender los procesos sexuales, rinde tributo a la venerable teoría de la cloaca, que tiene su justificación genética.  
 
 Se caería en un malentendido si se creyera que estas tres fases se relevan unas a otras de manera neta; una viene a agregarse a la otra, se superponen entre sí, coexisten juntas. En las fases tempranas, las diversas pulsiones parciales parten con recíproca independencia a la consecución de placer.  
 
 
WINNICOTT – “REALIDAD Y JUEGO”  
 
 Fenómeno transicional: El espacio transicional es virtual, se abre entre la subjetividad del infante y el reconocimiento del mundo exterior. Los fenómenos transicionales son generadores de ese espacio potencial de experiencia. Son fenómenos de características ilusorias que deviene en ámbitos y procesamientos distinguibles y relacionables.  
 
 La zona inmediata a que me refiero es la que se ofrece al bebé entre la creatividad primaria y la percepción objetiva basada en la prueba de la realidad. Los fenómenos transicionales representan las primeras etapas del uso de la ilusión, sin las cuales no tiene sentido para el ser humano la idea de una relación con un objeto que otros perciben como exterior a ese ser. 
 
 Entre las riquísimas pautas que exhiben los bebes en su uso de su primera posesión de “no-yo” se puede estudiar la iniciación de un tipo afectuoso de relación de objeto. Aquí se introducen los términos “objetos transicionales” para designar la zona intermedia de experiencia, “entre el pulgar y el osito”. 
 
 El parloteo del bebe y la manera en que un niño mayo repite un repertorio de canciones y melodías mientras se prepara para dormir se ubican en la zona intermedia como fenómenos transicionales. Consisten en diversas experiencias funcionales en las cuales se observan pautas establecida de conducta que suelen ser acompañadas de pensamientos o de fantasías. Mientras succiona el pulgar, con la otra mano el bebe toma un objeto exterior, digamos una parte de la sábana o frazada y lo introduce en la boca junto con los dedos. Desde los primeros meses el bebe arranca lana y la reúne y la usa para la parte acariciadora de la actividad; es menos común que trague la lana, incluso hasta el punto de provocar trastornos  
Se producen movimientos de masticación acompañados por sonidos “mam-mam”, balbuceos, ruidos anales, las primeras notas musicales, etc.  
 
 Objeto transicional: La paradoja que rodea y sostiene al bebé, estructurante del psiquismo implica que el objeto es a la vez creado subjetivamente por el bebé y encontrado objetivamente por él. El objeto transicional es el símbolo de la unión de estos dos puntos de vista en apariencia contradictorios.  
 
 El espacio transicional es como un puente que genera, une y separa a la vez el interior y el exterior del sujeto, y sólo importa lo que transita, se intercambia y transforma en él. Es claro que lo transicional no es el objeto. Este representa la transición del bebé de un estado en que se encuentra fusionado a la madre a uno de relación con ella como algo exterior y separado. El objeto transicional indica que se inicia un vínculo con el mundo exterior, aceptable y elegido por el propio self; siendo el punto de partida de una capacidad para animar el mundo, crearlo-encontrarlo viviente y real.  
 
 El bebe adquiere ciertos derechos sobre el objeto, y nosotros los aceptamos. Pero desde el comienzo existe cierta característica de la anulación de la omnipotencia. El objeto es acuñado con afecto y al mismo tiempo amado y mutilado con excitación. Tiene que sobrevivir al amor instintivo, así como al odio y a la agresión pura. Para el bebe debe parecerle que irradia calor, o que se mueve, o que posee cierta textura, o que hace algo que parece demostrar que posee una virtualidad o una realidad propia. Se permite que su destino sufra una descarga gradual, sin ser forzado. No se lo olvida ni se lo llora, sino que pierde significación gradualmente. 
 
 Es cierto que un trozo de frazada (o lo que fuere) simboliza un objeto parcial, como el pecho materno. Pero lo que importa no es tanto su valor simbólico, sino su realidad. El que no sea el pecho (o la madre) tiene tanta importancia como la circunstancia de representar al pecho (o la madre). Cuando se emplea el simbolismo el niño ya distingue con claridad entre la fantasía y los hechos.  
 
 Teoría ilusión-desilusión: Zona Intermedia: la tensión de vincular la realidad interna con la exterior es característica de todos los seres humanos, el alivio de esta tensión lo proporciona una zona intermedia de experiencia. Dicha zona es una continuación directa de la zona de juego del niño pequeño que "se pierde" en sus juegos.  
 
 Al comienzo la madre ofrece al bebé la oportunidad de crearse la ilusión de que su pecho es parte de él. Lo mismo puede decirse del cuidado en general del niño, en los momentos tranquilos entre una y otra excitación. La omnipotencia es casi un hecho de la experiencia. La tarea posterior de la madre consiste en desilusionar al bebé en forma gradual, pero no lo logrará si al principio no le ofreció suficientes oportunidades de ilusión.  
 
 Curiosamente, para que algo devenga real tiene que partir de una ilusión. Si lo real es presentado sin la cobertura ilusoria, adquiere una cualidad fáctica, ajena al sujeto. Por lo tanto, la sustancia con la que se construye el encuentro es la de la ilusión. El bebé crea el pecho una y otra vez a partir de su capacidad de amor, o (podría decirse) de su necesidad. Se desarrolla en él un fenómeno subjetivo.  
 
 En un primer momento hay una superposición entre lo que la madre proporciona y lo que el bebé puede concebir al respecto. No hay intercambio entre él y la madre. En términos psicológicos, el bebé se alimenta de un pecho que es parte de él, y la madre da leche a un bebé que forma parte de ella.  
Luego, en un segundo momento se da forma a la zona de ilusión, para mostrar cuál entiendo yo que es la función principal del objeto y el fenómeno transicionales. Uno y otro inician al ser humano una zona neutral de experiencia que no será atacada.  
 
 La tarea principal de la madre (aparte de ofrecer la oportunidad para una ilusión) consiste en desilusionarlo. Si las cosas salen bien en ese proceso de desilusión gradual, queda preparado el escenario para las frustraciones que reunimos bajo la denominación de destete.  
 
 
WINNICOTT – “LA FAMILIA Y EL DESARROLLO DEL INDIVIDUO”  
 
 El bebe significa diversas cosas para la fantasía inconsciente de la madre, pero tal vez el rasgo predominante sea la disposición y la capacidad de la madre para despojarse de todos sus intereses personales y concentrarlos en el bebe.  
 
 Hay dos clases de trastorno materno: en un extremo tenemos a la madre cuyos intereses personales son demasiados compulsivos como para abandonarlos, lo cual le impide sumergirse en ese estado que casi parece una enfermedad (el embarazo), aunque constituya un signo de salud. En el otro extremo, tenemos a la madre que tiende a estar permanentemente preocupada por algo y el niño se convierte entonces en su preocupación patológica.  
 
 Es parte del proceso normal que la madre recupere su interés por sí misma y que lo haga a medida de que el niño sea capaz de tolerarlo. El primero tipo de madre enferma no puede destetar al niño porque nunca lo tuvo realmente; el otro tipo tiende a hacerlo en forma demasiado brusca y sin tener en cuenta la necesidad que se va desarrollando gradualmente en el niño de ser destetado.  
 
 Una madre suficientemente buena es la que lleva a cabo la adaptación activa a las necesidades y que la disminuye poco a poco, según la creciente capacidad del niño para tolerar los resultados de la frustración. Dicha adaptación activa exige una preocupación activa y tolerada respecto del bebe. Un niño no tiene la menor posibilidad de pasar del principio de placer al de realidad sin una madre suficientemente buena.  
 
 Es precisamente este niño con un yo fuerte, gracias al apoyo yoico de la madre, el que se convierte desde temprano en él mismo; real y verdaderamente. Cuando el apoyo yoico de la madre no existe, es débil o tiene altibajos, el niño no puede desarrollarse en forma personal. Aquí tiende a aparecer patrones de conducta (inquietos, suspicaces, apáticos, inhibidos, sometidos)  
 
 Hay tres funciones básicas maternas:  
 
 Sostenimiento (Holding): la forma en que la madre toma de sus brazos al bebe esta muy relacionada con su capacidad de relacionarse con él. El hecho de sostenerlo de manera apropiada constituye un factor básico del cuidado. Cualquier falla provoca una intensa angustia en el niño, puesto que no hace sino cimentar: la sensación de desintegrarse, de caer, el sentimiento de que la realidad externa no puede usarse de reaseguración y otras ansiedades. 
 Manipulación: contribuye a que se desarrolle en el niño una asociación psicosomática que le permite percibir lo “real” como contrario de lo “irreal”. La manipulación deficiente contribuye contra el desarrollo del tono muscular y contra lo que llamamos “coordinación”.  
 La mostración de objetos o realización: esto es hacer real el impulso creativo del niño, promueve en el bebe la capacidad de relacionarse con objetos. Las fallas en este sentido bloquean el desarrollo del niño para sentirse real al relacionarse con el mundo concreto de los objetos y los fenómenos.  
 

 
 
PIAGET – “PSICOLOGÍA DEL NIÑO: INTRODUCCIÓN Y CONCLUSIONES”  
 
 El desarrollo mental del niño aparece como una sucesión de tres grandes construcciones. 
Hay integración de estructuras sucesivas, cada una de las cuales lleva a la construcción de la siguiente, permite dividir el desarrollo en grandes períodos, que obedecen a los siguientes criterios:  
1) su orden de sucesión es constante 
2) cada estadio se caracteriza por una estructura de conjunto, en función de la cual pueden explicarse las principales reacciones particulares 
3) esas estructuras de conjuntos son integrativas y no se sustituyen unas a otras.  
 
 El mecanismo interno de todo constructivismo es un proceso de equilibración, en el sentido de una autorregulación, es decir de una serie de compensaciones activas del sujeto en respuesta a las perturbaciones exteriores y de una regulación a la vez retroactiva y anticipadora, que constituye un sistema permanente de tales compensaciones. El equilibramiento por autorregulación constituye así el proceso formador de las estructuras. 
 
 
PIAGET – “SEIS ESTUDIOS DE PSICOLOGÍA: EL DESARROLLO MENTAL DEL NIÑO” 
 
 El desarrollo es un progresivo equilibrarse, un paso perpetuo de un estado menos equilibrado a un estado de superior equilibrio. En todos los niveles la acción supone siempre un interés que la desencadena, tanto si se trata de una necesidad fisiológica, afectiva, o intelectual; en todos los niveles la inteligencia intenta comprender o explicar, etc.  
 
 Junto a las funciones constantes (invariantes funcionales) debemos distinguir las estructuras variables. Éstas serán las formas de organización de la actividad mental, bajo su doble aspecto motor o intelectual, por una parte, y afectivo, por otra, así como según sus dimensiones individual y social (interindividual).  
 
 Puede afirmarse que toda acción, sentimiento o pensamiento, responde a una necesidad, la cual siempre es la manifestación de un desequilibrio. Hay una necesidad cuando algo se ha modificado, y se trata de reajustar la conducta en base a este cambio. La acción finaliza cuando existe una satisfacción de las necesidades, o sea cuando se restablece el equilibrio entre el nuevo hecho y nuestra organización mental tal como esta se presentaba anterior a él (asimilación-acomodación PAR FUNCIONAL).  
Toda necesidad tiende a incorporar las cosas y las personas a la actividad propia del sujeto, y por lo tanto asimilar el mundo exterior a las estructuras ya construidas; y además a reajustar éstas en función de las transformaciones experimentadas y por lo tanto acomodarlas a los objetos externos.  
Al asimilar de esta forma los objetos, tanto la acción como el pensamiento se ven obligados a acomodarse a ellos, o sea, a reajustarse con cada variación exterior. Se puede denominar adaptación al equilibrio de estas asimilaciones y acomodaciones.  
 
 El periodo Sensorio-Motor consiste en una conquista mediante las percepciones y los movimientos, de todo el universo práctico que rodea al niño. Mientras que al comienzo el recién nacido lo refiere todo a sí mismo, cuando se inicia en el lenguaje y el pensamiento el niño se sitúa como elemento entre los demás.  
Los reflejos se presentan como coordinaciones sensoriales y motrices todas ellas ajustadas hereditariamente y correspondientes a tendencias instintivas como por ejemplo la nutrición.  
 
 La conciencia se inicia mediante un egocentrismo inconsciente, mientras que los procesos de la inteligencia SM desembocan en la construcción de un universo objetivo, en el cual el propio cuerpo aparece como un elemento entre los demás.

      Cuatro procesos fundamentales caracterizan esta revolución intelectual llevada a cabo durante los dos primeros años: se trata de las construcciones de las categorías del objeto y el espacio, de la causalidad y del tiempo, todas ellas a titulo de categorías, pero aun no de nociones del pensamiento. Estas categorías logran organizar lo real.  
 
OBJETO PERMANENTE  
 
Es la permanencia sustancial atribuida a los cuadros sensoriales, y es la creencia según la cual una figura percibida corresponde a algo que sigue existiendo aún cuando no se percibe.  
 
ESPACIO PRÁCTICO  
 La evolución del espacio práctico es totalmente solidaria con la construcción de los objetos. La elaboración del espacio al principio se debe esencialmente a la coordinación de los movimientos, y aquí captamos la estrecha relación existente entre este desarrollo y el de la inteligencia SM.  
 
CAUSALIDAD  
 Es la relación fortuita entre un resultado empírico y una acción cualquiera que lo haya provocado. Esta especie de causalidad mágico-fenomenista manifiesta el egocentrismo causal primitivo. Fenomenista por que cualquier cosa puede producir cualquiera otra según las reacciones anteriores observadas; y mágica, porque se centra en la acción del sujeto, sin consideración de los contactos espaciales.  
 
TIEMPO 
 La objetivación de las series temporales es paralela a la de la causalidad.  
 
 Afectividad e inteligencia son indisociables y constituyen los dos aspectos complementarios de toda conducta humana  
 
 
PIAGET – “PSICOLOGÍA DE LA INTELIGENCIA: ASIMILACIÓN SENSORIOMOTRIZ Y NACIMIENTO DE LA INTELIGENCIA EN EL NIÑO”  
 
 El desarrollo mental durante los primeros 18 meses es rápido y especial, por que el niño elabora el conjunto de las subestructuras cognoscitivas que servirán de punto de partida a sus construcciones perceptivas e intelectuales ulteriores, así como cierto número de reacciones afectivas elementales, que determinaran su afectividad. 
 En este contexto ya activo vienen a insertarse las primeras adquisiciones en función de la experiencia.  
 
DESARROLLO SENSORIO-MOTOR  
 
0 a 2 meses - Estadio I: Prima la actividad refleja del RN los cuales dan lugar a lo que se llama “ejercicio reflejo”. Las observaciones muestran que ya en el campo cerrado de los mecanismo regulados hereditariamente, surge un principio de asimilación reproductora de orden funcional (ejercicio), de asimilación generalizadora o transportiva (extensión del esquema reflejo a otros objetos nuevos) y de asimilación recognitiva (discriminación de las situaciones, distinguir el pezón de otros objetos)  
 
2 a 4 meses - Estadio II: Se construyen los primeros hábitos. Las formas elementales del hábito proceden de una asimilación de elementos nuevos a esquemas anteriores, que pertenecen a la especia de esquemas reflejos. La extensión del esquema reflejo por la incorporación del elemento nuevo determina por eso mismo la formación de un esquema superior (el habito como tal), en el cual se integra, pues, el esquema inferior (el reflejo). El hábito presenta un campo de aplicación de mayores distancias, en el espacio y en el tiempo. Pero todavía tienen un solo sentido, sin movilidad interna ni coordinación recíproca. Estas se repiten en bloque, sin objetivo fijado de antemano y con utilización de los azares que nacen en el curso del camino, nada tienen que pertenezca a un acto completo de inteligencia. Se destaca la reacción circular primaria, donde la acción cae sobre el propio cuerpo (esquema de succión del pulgar). 
 
4 a 8 meses - Estadio III: se inicia con la coordinación de la visión y la aprehensión. El niño por ejemplo, tira de un cordel repetidamente sorprendido por el resultado. Hay reacciones circulares secundarias, que consisten en esta reproducción activa con el fin de prolongar un resultado interesante obtenido una primera vez por azar que ahora recaen sobre objetos exteriores. Es un ejemplo típico de asimilación reproductora.  
El primer movimiento que se ejecuta, seguido de su resultado, constituye una acción total, que crea una nueva necesidad en cuanto los objetos, sobre los cuales recae la acción, vuelven a su estado primitivo; esos objetos se asimilan entonces a la acción precedente (promovida por lo tanto al rango de esquema), lo que determina su reproducción y así sucesivamente. Tira del mismo cordel frente a una situación nueva situada a 2-3 metros, como para continuar a distancia el espectáculo interrumpido. Esto confirma la ausencia de contactos espaciales y una causalidad mágico-fenomenista.  
 
8 a 11 - Estadio IV: los esquemas construidos por las reacciones circulares secundarias resultan ya susceptibles de coordinarse entre sí, utilizados los unos en calidad de medios y asignando los otros un objetivo a la acción. Por ejemplo, si se oculta un objeto tras una pantalla, el niño la correrá.  
Desde este momento el fin se haya planteado antes que los medios, ya que el objeto tiene la intención de apresar el objetivo antes de tener el poder de apartar el obstáculo, lo que supone una articulación móvil de los esquemas elementales que componen el esquema total. Ya relaciona y deferencia medios de fines. El niño ensaya los esquemas adquiridos anteriormente (asir, golpear, sacudir, frotar etc.), siendo estos utilizados para distintos fines. 
Son los comienzos de la intencionalidad la cual definimos como conciencia de deseo. Supone la cantidad de acciones intermedias que se necesitan para ese acto principal. El acto intermedio subordina unos medios a gestiones principales que le asigna un objetivo a las acciones. Las conductas de este IV nivel son testimonio de un doble progreso en el sentido de la movilidad y de la extensión del campo de aplicación de los esquemas. 
La limitación de esta inteligencia naciente es que no hay invenciones, ni descubrimientos de medio nuevos, sino simple aplicación de medios conocidos a circunstancias imprevistas.  
 
12 a 18 - Estadio V: este es el momento en que la novedad interesa por sí misma, lo que supone un equipo suficiente de esquemas a fin de que sean posibles las comparaciones. Las RC consistirán en la reproducción del hecho nuevo, pero con variaciones y experimentación activa, destinadas a extraer de él las nuevas posibilidades. Habiendo descubierto así la trayectoria de caída de un objeto, el niño intentara lanzarlo de diferentes modos o desde distintos puntos de partida. Puede llamarse RC 3° a esta asimilación reproductora con acomodación intencional.  
Desde entonces, el niño diferenciará esos esquemas que sirven de medios, a través de una especie de RC 3°, y logrará descubrir medios nuevos. Conducta de soporte: no pudiendo alcanzar directamente el objetivo, el sujeto apela a objetos situados entre los dos (la alfombra sobre la cual se encuentra depositado el juguete deseado).  
 
18 a 24 - Estadio VI:
en lugar de que los medios sean descubiertos exclusivamente por la experimentación activa, puede haber ahora invención, mediante coordinación interior y rápida, de procedimientos no conocidos aun por el sujeto (insight). El problema ahora consiste en descubrir el mecanismo de estas coordinaciones interiores, que a la vez suponen la invención sin tanteo y una anticipación mental próxima a la representación.  
Una vez habituado a las reacciones circulares terciaras y a los tanteos inteligentes que constituyen una verdadera experimentación activa, el niño llega a ser capaz de una interiorización de esas conductas. Cuando el sujeto parece reflexionar cambia la situación. 
 
Hay dos clases de hechos que en este sexto estadio, atestiguan un esbozo de representación. Por un lado, el niño es capaz de imitación diferida, es decir, de una copia que surge por primera vez luego de la desaparición perceptiva del modelo. Por otra parte, el niño llega al juego simbólico, consistente en evocar por medio del propio cuerpo una acción extraña al actual contexto (simular que se duerme para divertirse). Se termina de consolidar el grupo práctico de desplazamientos junto con los demás categorías que organizan lo real. 
Es un período de transición, de cierre de estructura, ha llegado de la magia a las leyes de grupo y ha logrado una descentración definitiva.  
 
 
RABINOWICK – “LA ADQUISICIÓN DE LA MARCHA”  
 
 El desarrollo comprende todos los cambios progresivos, en una secuencia que tiende a una complejidad y heterogeneidad cada vez mayor q experimenta el organismo en el transcurso de la vida. Estos cambios son tanto de orden cuantitavos (crecimiento) como cuantitativos (maduración).  
 
4 meses - comienzo de prensión: la dirección céfalo-caudal se combina con la próximo-distal y da lugar a la primera forma de la prensión voluntaria.  
 
6 meses - posición en trípode: la rectificación alcanza la parte media del tronco. El bebe logra las primeras formas de posición sentada, aunque con poca estabilidad.  
 
7, 8 meses - posición sentada definitiva: a los 8 meses, el tronco ya completamente recto, permite el logro de la posición sentada definitiva. Puede mantener el equilibrio sentado, incluso si se inclina y logra volver a la posición inicial. Intenta la posición en cuadrupedia, aunque no la logra.  
 
9 meses – gateo: algunos bebes comienzan a gatear. Su presencia marca el umbral de la marcha independiente.  
 
10 meses – posición en pie: logra permanecer en pie sosteniendo el peso del cuerpo en las piernas. Falta equilibrio, requiere de un apoyo y tiempo de práctica.  
 
11 meses – marcha con apoyo /pinza fina: se marca la lordosis lumbar la cual permite lograr el equilibrio de la posición en pie definitiva. Paralelamente ha alcanzado la adquisición de la pinza fina. Ya logra caminar, pero solo si un apoyo externo lo ayuda a mantener el equilibrio.  
 
12, 13 meses – marcha independiente: puede mantenerse en pie sin apoyo y da los primeros pasos independientes. El horizonte se amplia e incentiva la práctica de nuevas adquisiciones.  
 
14, 15 meses – afianzamiento: la marcha se afianza, se reduce la base de sustentación y logra trayectos más largos. Los brazos acompañan la marcha con movimiento pendular y pronto va alcanzarse la articulación talón punta.  
 
18 meses – carrera: ya puede correr  
 
LAS EDADES DE CADA LOGRO SON VARIABLES DEPENDIENDO DEL INTERJUEGO ENTRE EL BAGAJE GENETICO DEL BEBE Y LA ESTIMULACION QUE EL AMBIENTE LE OFREZCA. EL MEDIO PUEDE ACELERAR O RETRASAR PROCESOS. No solo depende de la cantidad, sino de la calidad de los estímulos recibidos. 
 
GESELL – “EL INFANTE Y EL NIÑO EN LA CULTURA ACTUAL”

      Cómo crece la mente. “la mente se manifiesta a sí misma”, esto quiere decir que casi todo lo que hace el infante constituye un ejemplo de su mente en actividad. El niño evoluciona como unidad, su cuerpo crece como crece su mente, incluso antes del nacimiento. Todo crecimiento supone una organización, en el niño, incluso 5 meses antes de nacer, ya ha formado las células nerviosas que ha de poseer. El crecimiento, es un proceso pautado, que desde luego necesita un ambiente favorable. 
 
 El ciclo del desarrollo en el niño. Empieza por la fertilización del óvulo. El desarrollo constituye un proceso continuo. Hay un factor individual que es tan poderoso, que no hay niños de la misma edad exactamente iguales entre si, aunque pensamos en una serie de patrones en función de cada edad. 
La conducta empieza a organizarse antes del nacimiento, y esa organización se produce desde la cabeza hacia los pies, y desde las partes proximales a las distales. A medida que el niño crece, las conductas pueden ser consideradas buenas o malas según la cultura.

Edades y perfiles de conducta

1 MES: Es mucho menos frágil que al nacer. Regula su respiración y su temperatura. Reacciona positivamente ante satisfacciones y negativamente ante incomodidades. Se expresa mediante llanto. Duerme la mayor parte del día. 
4 MESES: Ejercita para mantener la cabeza erecta. Está más expresivo y perceptivo. Gorjea, burbujea. Reconoce a su madre. Espera la hora de la comida y del baño. Tiene mucho deseo de tomar contacto, aferrar, sentir. 
7 MESES: Le gusta sentarse en silla alta. Desea tomar algún objeto para manipular, llevarse a la boca, golpear. Juega durante periodos cortos. Es un momento sedentario, observa con interés. Vocaliza vocal y consonante. Lee expresiones y gestos. 
10 MESES: Puede incorporarse solo para sentarse. Tiene concepción de dos y de uno. En lo social puede discriminar más, es más sensible en visión y sonidos. Puede imitar y aprende nuevos juegos. 
1 AÑO: Coordina sus actividades de comer y jugar. Le gusta comer con los dedos aunque pueda tomar una cuchara. Le gusta jugar con varios objetos, tomándolos y soltándolos varias veces. Le gusta tener un auditorio y le gusta el aplauso. Puede dar muestras de afecto, celos, simpatía. Es muy buen imitador. 
1 AÑO Y 3 MESES: Reemplaza el gateo por los primeros pasos. Empieza a desechar la mamadera. Quiere tener algo en cada mano. Empieza a hacer cosas solo, le gusta sacarse los zapatos. Despliega una actividad incesante. Le gusta pasear en auto. Es susceptible de educación. 
1 AÑO Y 6 MESES: Siente compulsión por ir de un sitio a otro, le gusta perseguir y ser perseguido. Camina con los pies muy separados y se acuclilla mucho. Carece de agilidad en las muñecas y le cuesta coordinar manos y pies. Su atención es viva e inconstante. Si le hablan de futuro no entenderá. Cuenta con una docena de palabras. Observa mucho. Le gusta esconderse. 
2 AÑOS: Se sostiene firmemente sobre los pies pero todavía no camina erecto. Empieza a hilvanar palabras y formar oraciones. Sube y baja escaleras sin alternar sus pies. Puede patear una pelota. Le gusta correr, empujar, tirar, escapar. Se empieza a producir el control voluntario de esfínteres. Prefiere el juego solitario. Observa antes de participar y no le gusta compartir. 
2 AÑOS Y MEDIO: el niño varía entre los extremos opuestos, su capacidad de elección es débil por eso opta por las dos posibilidades. Hay deseos de ser útil y vuela la imaginación. Le cuesta relajarse para dormir. Puede que no libere esfínteres con facilidad y retenga por mucho tiempo. Quiere que todo se haga como de costumbre. Es generoso cuando muestra sus juguetes, pero no permite jugar con ellos. Esta es la edad de las paradojas. 
3 AÑOS: le gusta agradar y conformarse. Muy atento a las palabras. Sus pies son más seguros y ágiles, le gusta subir y bajar escaleras a la carrera. Considerable control de sus esfínteres. Puede desabrochar botones. Puede contar hasta tres. Le gusta comparar objetos. Utiliza nuevas palabras y con mayor confianza. Mejor manejo de las relaciones sociales, siendo capaz de simpatía. Tiene sentido del tiempo solamente como día y noche. Se puede negociar con él y es capaz de esperar su turno. 
3 AÑOS Y MEDIO: insiste en que las cosas se hagan a su manera. La clave (al contrario del anterior) es la negativa a obedecer. En cualquier acto sea bañarse, levantarse, comer, no se acatan las reglas. Resiste mucho a los demás, pero les pide mucho. De él deben salir todas las órdenes. Suele pedir al adulto que lo tenga de la mano, teme a las alturas y a las caídas. Tiene mucho sentido auditivo. Si le leen un libro, quiere estar constantemente mirando las figuras. Puede ser muy cariñoso. Su capacidad verbal es ahora plena. 
4 AÑOS: se elogia a sí mismo. Tiene poca percepción de las emociones de otros. Le interesa la muerte, pero no la comprende bien. Mucho impulso motor. Puede hablar y comer al mismo tiempo. Puede hacer interesantes tareas manuales. Es un gran hablador y hace muchas preguntas. Su imaginación es vivaz. Es un niño polifacético. Suelen organizarse en grupos de 3 o 4 niños, separándose mujeres y varones. Le gusta “poner a los otros como un trapo”. Le gusta escuchar explicaciones y hacer muecas. 
5 AÑOS: le gusta apegarse a su casa, a lo que conoce, a su madre. Quiere hacer lo correcto y pide permiso. Es calmado, confiado, comunicativo, dependiente. Mejoran su control y su juego es menos brusco. Son más capaces de aceptar el fracaso. Tienen interés por letras y números. Es sincero y responsable. Es un gran conversador y emplea palabras con mucha libertad. Es capaz de exagerar e inventar con demasiada fantasía. En cuanto a lo emocional, hay buen ajuste y confianza en otros. Tienen miedo de ser abandonados por sus madres. Los niños tienden más a contar historias de fantasía, y las niñas de realidad. Hay humor, acciones ridículas, lenguaje tonto. Fuerte tendencia a autoprotegerse.
 
 

 
BOZALLA – “ABORDAJE PSICOMOTOR DEL RECIÉN NACIDO”  
 
 Tomaremos como crecimiento el aumento de un organismo vivo en aspectos cuantitativos como peso o volumen. La maduración supone cambios cualitativos en la organización anatómica y fisiológica que afecta a las capacidades de acción y reacción. Esta es imposible sin la interacción con el medio, la presencia del otro cobra relevante importancia.  
 
 Con el término desarrollo suele abarcarse la totalidad de los fenómenos implicados en los cambios. Incluye los cambios cualitativos y cuantitativos siempre en relación a un intercambio con el medio social como fuente de los estímulos necesarios. El desarrollo se muestra como un proceso complejo, en el que hay un interjuego de factores biológicos, emocionales y sociales.  
 
LEYES DE DESARROLLO:  
 
Direcciones de la maduración  
Céfalo-caudal:
el extremo de la cabeza se desarrolla primero, mientras que las porciones inferiores del cuerpo toman forma en períodos ulteriores. Un bebe logra primero sostener la cabeza (3 m), después sentarse (6 m), para finalmente adquirir la posición erecta (12 m).  
Próximo-distal: implica que la maduración funcional se produce desde el eje central del cuerpo hacia la periferia. Se observa en el desarrollo de la prensión, a los 4 m el movimiento de aproximación al objeto depende solamente del hombre, a los 7 m se observa también la movilidad del codo y a los 9 m incluye la articulación de la muñeca y la mano.  
 
Diferenciación  
El desarrollo va de lo simple a lo complejo, de lo general a lo específico. Al principio el bebe llora con todo su cuerpo, mas tarde sus movimiento se especializan mas. 
 
Subordinación funcional  
Los elementos diferenciados pasan a formar parte de una nueva organización, es decir, se verifica la subordinación de funciones parciales a una función total emergente. Ej. Coordinación óculo-manual, 2 m prensión visual luego cuando logra el dominio voluntario de la mano para tomar objetos, se subordinaran ambas funciones. 
 
Discontinuidad del ritmo de crecimiento y crecimiento asincrónico  
El cuerpo no crece en su totalidad al mismo paso, sino que diferentes regiones y subsistemas se desarrollan con ritmos distintos y en momentos distintos. El crecimiento es muy rápido en la primera infancia, pero su ritmo se aminora durante los años preescolares.  
 
Pensamos al RN como alguien activo, que cuenta con un equipo de conductas sensoriales y motrices que le permiten responder a estímulos tanto positivos como negativos que provengan del medio, y cuyas respuestas inciden en el tipo de interacción que entablan con el adulto.  
 
FUNCIONES CORPORALES  
 
 El bebe pasa al nacer de un medio intrauterino líquido y cálido, a un medio extrauterino aéreo y sólido, donde deberá activar y mantener un sistema complejo de funciones fisiológicas.  
Esos cambio significativos se manifiestan en la búsqueda de un equilibrio, de un control homeostático que depende tanto de la armonización interna como de la asistencia contextual (actitud empática y tierna del entorno). La interacción de un RN con el adulto atento varía de acuerdo a los estados de conciencia en el que aquel se encuentra. Según sea su estado de conciencia, una estimulación positiva puede ocasionar que el bebe se anime o atienda al estimulo y hasta que suprima conductas reflejas que le impedirán la atención.  
 
FUNCIONES SENSORIALES  
 
 Sus posibilidades visuales tienen gran importancia para la adaptación pues contribuyen a vincular a la madre con su bebe. Los bebes están en condiciones de fijar la mirada brevemente en el rostro humano desde su nacimiento, realizando un aprendizaje sobre las personas que los cuidan y el mundo que los rodea. Inmediatamente después de nacer, los RN pueden sincronizar sus movimientos al ritmo de la voz de la madre, a la vez que la madre adapta su forma de hablarle a los movimientos de su hijo.  
 
FUNCIONES MOTORAS  
 
 Al comienzo las respuestas son difusas y amplias. A partir de los 4 m de gestión y hasta el momento del nacimiento, los reflejos y los movimientos espontáneos se precisan mas, son más rápidos. 
 
Motilidad pasiva: El tono muscular es una capacidad de la fibra muscular estriada. Actividad regida por el SNC se expresa en los músculos como estado de tensión permanente de origen esencialmente reflejo. Es imprescindible para cualquier movimiento, tiende al ajuste de posturas y actividad en general. 
El tono constituye la manera de expresión fundamental del niño pequeño y sus huellas perduraran toda la vida como elemento de la actitud y expresión corporal. La calidad del tono muscular constituye una característica inherente a cada niño, ya que dependiendo de la edad hay distintos matrices individuales. 
 
Motilidad activa: La actividad espontánea se refiere a aquellos movimientos que, si bien corresponden a estímulos externos fijos, no parecen reacciones sino que producen la impresión de espontaneidad. Ej. los movimientos oculares, el grito etc.  
Por otra parte, los reflejos son reacciones automáticas e involuntarias desencadenadas por estímulos determinados, tendientes a favorecer la adecuación del sujeto al ambiente. Algunos acompañan al ser humano durante la primera edad y luego desaparecen, otros permanecen durante toda la vida  
El acto reflejo está constituido por un receptor, una neurona aferente o sensitiva que transmite el impulso al centro nervioso y una neurona eferente o motriz a través del cual el impulso nervioso excita al efector.  
Es importante señalar el valor diagnostico del examen neurológico de los reflejos arcaicos; su ausencia en las primeras semanas o su permanencia mas allá de la fecha señalada para su aparición son indicadores del daño neurológico.

PAOLICCHI –“REFLEJOS DEL RECIÉN NACIDO” 
 
1) Reflejos orales: consisten en un encadenamiento de reflejos que persiguen el acto alimenticio. Comprenden los reflejos de búsqueda, succión y deglución. El reflejo de búsqueda es la orientación selectiva de los labios y cabeza hacia el sitio donde se realiza la estimulación. Una vez llevada a cabo la prensión bucal del pezón, tiene lugar la puesta en marcha de los movimientos de succión y deglución. La succión es una actividad compleja en la que intervienen aparte de los labios, las mejillas, la lengua y la mandíbula. Desaparece al 6° mes.  
 
2) Reflejo del Moro: es la reacción corporal masiva, inadaptada, subsiguiente al sobresalto determinado por varios estímulos que inducen a una brusca extensión de la cabeza. Existe en primer lugar una extensión bilateral y una abducción de los miembros superiores (reflejo de los brazos en cruz) a lo que le sigue un retorno hacia la línea media delante del tórax (reflejo del abrazo). Mantiene su intensidad hasta fines del 2° mes, desaparece entre fines del 3° y comienzos del 6°.  
 
3) Reflejo de prensión palmar: el estimulo de la palma de la mano acarrea el cierre de la mano. Su ausencia total es signo patológico. El reflejo se disipara luego del 2° mes y es necesario que haya desaparecido para que sea posible la prensión voluntaria.  
 
4) Reflejo tónico cervical: es el reflejo postural, desencadenado por cambios de posición de la cabeza en relación al tronco. Es de gran importancia para el desarrollo del conocimiento del cuerpo y de su ubicación en el espacio. Resulta de la tendencia de mantener la cabeza hacia un lado o hacia el otro lo que provoca la extensión de los miembros hacia los cuales se orienta la cara. Así, las sensaciones visuales se unen a las propio-perceptivas. 
 
5) Reflejo de marcha: si se mantiene erecto y suspendido, asiéndolo firmemente por los flancos y el tórax, al contactar los pies con un plano firme y echando el cuerpo ligeramente hacia delante, se desencadena este reflejo que consiste en una serie de pasos que da el niño que asemeja a la marcha.  
 
6) Reflejo de incurvación del tronco: si se excita la piel en una zona costolumbar, la columna se incurva hacia ese lado, como si se tendiera a abarcar en su concavidad al agente estimulante. Va desapareciendo en el transcurso del 2° mes.  
 
7) Reflejo de ojos de muñeca japonesa: si en un estado de reposo vigil (pupilas en el centro) imprimimos en la cabeza del bebe movimientos de rotación, los globos oculares no acompañan el movimiento de la cabeza, sino que se desplazan en sentido inverso. Este reflejo se atenúa rápidamente a partir del décimo día y es reemplazado luego por el reflejo de fijación ocular.  
 
 Desde la perspectiva psicomotor del desarrollo se puede decir que en el primer año de vida del niño los reflejos y automatismos arcaicos son reeditados en un nivel superior en las nuevas conductas del niño, voluntarias, perfeccionadas y enriquecidas por aportes afectivos e intelectuales.  
 
Ej. Desarrollo de la prensión: hacia el final del 3° mes desaparecen el reflejo tónico cervical y el de prensión palmar. En el curso del 4° mes, el interés por sus manos aumenta notablemente, comienza un periodo de intenso entrenamiento. La percepción de los movimientos de flexión y extensión de los dedos y las impresiones que recibe de sus manos a través de sus múltiples receptores sensitivos permiten ir modelando la mano como herramienta eficaz para explorar el resto del cuerpo y más tarde el espacio que lo rodea. Los primeros intentos de prensión voluntario comienzan en el curso del 4° mes con movimientos globales y desordenados siguiendo una progresión descendiente desde el hombro hasta la extremidad distal de los dedos índice y pulgar (11, 12 meses).  
 
 La idea de homeostasis se refiere a que los bebes alcanzan niveles de dominio que son nuevamente desorganizados y reorganizados en otro nivel en la medida en que la creciente diferenciación de sus capacidades permite mayor complejidad. 
 
 
PAOLICCHI – “FAMILIA Y DESARROLLO HUMANO”  
 
 Desde la antropología se la considera como un hecho social total un microcosmos que representa a toda la organización social en la que está inmersa, siendo sus funciones fundamentales la cooperación, la socialización, la educación, la reproducción etc.  
 
 El Psicoanálisis hace su aporte teniendo en cuenta los enlaces entre sus miembros. Así considera que hay por lo menos dos vínculos principales: uno biológico, en tanto perpetua la especie y es contenedor de la indefensión original; otro psicológico, que es el proveedor de gratificaciones afectivas básicas para el desarrollo y de un bagaje de identificaciones que intervienen en la etiología sexual. La familia como institución, contiene y dirige el desarrollo psíquico.  
 La familia oficia de puente entre lo vincular primario y el ambiente social. Winnicot plantea la existencia de dos elementos que conformarían la contribución familiar a la madurez emocional del individuo: uno referido a la posibilidad de ofrecerse para la dependencia y el segundo al facilitar la separación y el pasaje hacia lo exterior a ella.  
 
 Al comienzo, en la familia ampliada o extensa, coexistían dos objetivos: reproducción y producción. Los vínculos generalmente no se constituían por libre elección y esto garantizaba la estabilidad familiar. En la familia ampliada el hijo era criado generalmente por nodrizas y hasta alejado del hogar, para evitar el vínculo afectivo del niño con la madre, que se consideraba propio de los estratos sociales bajos. Luego comienza a transformarse en familia nuclear, donde conviven únicamente los padres y los hijos y los vínculos sí son de elección libre. Con ello se gana en satisfacción y bienestar, pero la familia pasa a ser más transitoria al producirse el alejamiento de los hijos que conforman nuevas familias. El sistema sufre un desequilibrio. Las funciones padre y madre son cumplidas por los progenitores respectivos, el amor materno está revalorizado y el hijo pasa a ser el centro.  
 
 En la segunda mitad del siglo XX, estos roles se replantean debido en parte a la insatisfacción de la mujer por quedar excluida del ámbito público. La redistribución de los roles trajo un doble beneficio para ambos padres: la madre pudo compartir su función con otras actividades que hacen al desarrollo individual, mientras que el padre pudo compartir el peso del sostén económico y ganar en vinculación afectiva con sus hijos.  
 Estos desarrollos generaron nuevas conformaciones familiares como las familias monoparentales sostenidas por una jefa de hogar luego de un divorcio o las familias ensambladas, en las cuales la mujer vive con los hijos y su nueva pareja, que a su vez tiene hijos, conviviendo todos juntos y siendo a menudo el sostén económico principal.  
 
FUNCIONES: al hablar de Función materna y paterna nos estamos refiriendo a la capacidad de ejercer el rol en el marco de una vinculación afectiva, que no necesariamente debe recaer en las personas físicas del padre o de la madre, aunque mayoritariamente así ocurra.  
 
Función materna: se origina en el deseo de tener un hijo que se remonta al final del Complejo de Edipo, en la fase fálica, cuando así lo posibilita el intercambio simbólico. Está asociada al sostén nutricio y afectivo. Es la que introduce al infante en el mundo y le posibilita ir integrando en una totalidad las vivencias con las cuales construirá su subjetividad.  
 
Función paterna: alude al reconocimiento del hijo dotándolo de un nombre. Se trata de vehiculizar hacia el hogar la legalidad del mundo externo interviniendo en la vinculación madre-hijo. La función paterna posibilita al hijo la salida exogámica como factor esencial de desarrollo psíquico. Dicha función no es exclusiva del padre sino que puede ser ejercida desde alguna organización exterior al vínculo mismo.  
 
Familia y vínculos: el conjunto de seres humanos que conforman una familia poseen por lo menos cuatro formas de vínculos de parentesco. Tales ligazones determinan inconscientemente un entramado entre la familia conyugal y la familia materna.  
 
 La construcción de herramientas para lograr objetivos implica la anticipación y ello supone el pensamiento. Sabemos que inicialmente la unión de la pareja en función de la procreación no poseía un fin consciente hasta que se fue transformando en una unión proyectada hacia la trascendencia. Podemos establecer una relación entre el desarrollo humano y el desarrollo de la angustia que acompaña a la constitución psíquica: así como la angustia cuántica o automática de los primeros momentos no avisa de su emergencia e invade desarticulando cualquier organización incipiente, la anticipación ya supone una angustia psicológica que da señales de su aparición. La historia de la humanidad pone en juego la interrelación entre lo ontogenético y lo filogenético.  
 
 El desarrollo del hombre durante la prehistoria fue así impulsado por los cambios corporales que se fueron manifestando, pero lo esencial de dicho progreso se genera con la posibilidad de acceso a la representación simbólica que da origen al pensamiento y al lenguaje.  
 
 El tótem como representante del padre establece mandamientos y prohibiciones limitantes de la agresión violenta entre los miembros del clan y del acceso a las mujeres de la familia. Prohibiciones que limitan lo pulsional al tiempo que en la humanidad retorna el recuerdo reprimido del asesinato del padre de la horda y el sentimiento de culpa que ese acto genera. Esto constituye un gran progreso cultural, que permite la diferenciación de la sexualidad del hombre en relación al animal.  
 
 Freud define la cultura como la suma de producciones o instituciones que diferencia al hombre del animal, ya que lo protege de la naturaleza y regula sus relaciones. Considera que la cultura inhibe las pulsiones de meta directa tornándolas expresiones tiernas. Son ellas las que garantizan las vinculaciones más duraderas  
 
 Hay dos aspectos en juego en relación a la familia, ella es, simultáneamente, condición y negación de la cultura. En este interjuego de dar y retener, se cumplirán ritos de inclusión social que el niño deberá atravesar para ser un miembro más. El modelo que se mantiene durante toda la modernidad ubica al hombre en el espacio social y a la mujer en el hogar, remitiendo lo masculino al poder, al éxito, la competencia, lo público, lo político, lo económico y adjudicando a lo femenino la maternidad, el cuidado de los otros, la emoción y la ternura. Casi todos los pueblos primitivos imponen alguna restricción a las relaciones sexuales incestuosas, dando forma así a la organización social. 
 

CALZETTA – “PUNTUALIZACIONES SOBRE LOS MOMENTOS INICIALES EN LA COSNTITUCIÓN DEL APARATO PSÍQUICO” 
 
 Cada uno de los momentos constitutivos del aparato psíquico permanece y hasta puede resurgir, ya que el hombre no renuncia jamás a nada. Para entender la evolución del aparato, son muy importantes dos términos: el de RESIGNIFICACIÓN (reinscripción o reorganización del material mnémico, al que se le asigna un nuevo sentido); y el de CONSERVACIÓN DEL MATERIAL PSÍQUICO (como regla, media la lesión de la sustancia nerviosa). El Psicoanálisis caracteriza a la sustancia nerviosa como un dispositivo destinado a apartar estímulos, de acuerdo al principio de constancia, el cual se propone mantener el nivel de excitación lo más bajo posible.

      Puede concebirse como punto de partida, el momento en que el Yo todavía no ha reconocido a otro. Aquí se puede ver que los estímulos son discontinuos, mientras que otros mantienen su presión constante. El Yo Real Primitivo comienza por circunscribir un lugar como sede de lo inevitable. Por fuera queda un exterior, del cual se hace posible la fuga. 
 La madre va a cumplir el papel de asegurar la satisfacción de las necesidades. Éstas serán las primeras experiencias de satisfacción, y dejarán huellas que serán las primeras marcas mnémicas, sobre las que ira a fundarse el armazón del aparato psíquico. Además, estas huellas inauguran el polo del placer. Estas primeras investiduras son las bases del narcisismo primitivo, el punto de partida de la representación del Yo. Las huellas luego pueden volver a activarse por vía de la alucinación, intentando repetir aquella experiencia que había brindado excitación. La polaridad afectiva que existe en este momento es amor-indiferencia, ya que todavía no existe un otro.

      Luego surge un segundo nivel, el Yo Placer Purificado, que incrementa la estabilidad de la estructura yoica. En este momento, el yo queda identificado con el polo del placer, mientras que lo displaciente es proyectado al exterior. Comienza a surgir por lo tanto, un no-yo, algo exterior que está constituido por lo odiado. La polaridad afectiva a partir de esto, será amor-odio; y por lo tanto, el primer sentimiento hacia un objeto que se reconoce como exterior es el odio. En cuanto al objeto amado, todavía no es posible separarlo de uno mismo, así el niño por ejemplo siente que el pecho materno es parte de su propio cuerpo, como todo lo que le cause placer. Cuando este sentimiento es anhelado, se produce una angustia automática, que volverá a ser saciada gracias a la madre. 
 El Yo ahora está más configurado, y se constituye un Yo Ideal. Las primitivas representaciones que era aisladas, ahora comienzan a vincularse constituyendo una trama. Este camino conduce a la inhibición de los procesos primarios y a la instalación del juicio de la realidad.

      Con el acceso a la palabra se produce un nuevo nivel, las huellas mnémicas se enlazan con la palabra y así adquieren la capacidad de la conciencia. Además, hay un implemento de la acción específica por parte del Yo, lo que permite obtener satisfacciones de manera más autónoma. 
 La instalación del juicio de la realidad se establece por necesidad. El niño debía desarrollar un dispositivo que inhiba las grandes transferencias de excitación, que ya no podía manejar mediante la alucinación. Para que esa inhibición del proceso primario sea posible, es necesaria una complejización de la trama representacional. El Yo logra reprimir la alucinación del objeto deseado, ya que ese camino le demostró que al fin traería displacer; así comienza a actuar el principio de la realidad. Este proceso de evitar la alucinación se llama defensa primaria.

      Todo lleva a que el Yo logre al fin diferenciarse de su objeto. Los sentimientos iniciales hacia estos objetos consistirán en una mezcla de amor y odio. Ahora se hace imperativo el dominio del objeto, y el Yo deberá soportar la nostalgia en delante de un objeto perdido, que en realidad nunca poseyó. Si no puede reincorporar el objeto, deberá intentar dominarlo por todos los medios. El Yo, advertido de la posibilidad de perder a su objeto, anticipará las condiciones: va a buscar construir un objeto a su semejanza (narcisismo). 
 Esta es también la edad del sadismo, porque en el sufrimiento del otro, se manifiesta la voluntad de dominio y la ambivalencia afectiva. El Yo va a encontrar en la realidad obstáculos para el desarrollo de su sadismo (la educación, el control de esfínteres) que determinan la actuación del masoquismo; retorno autoerótico de la pulsión que implica la recuperación de un modo anrcisista de satisfacción.

 
SCHEJTMAN – “NUEVOS APORTES DEL ESTUDIO DE INTERACCIONES EMPÍRICAS EN INFANTES EN LA COMRPENSIÓN PSICOANALÍTICA DE LA ESTRUCTURA PSÍQUICA”

      Primeros momentos. Freud concibe al humano como incapaz de llevar a cabo la acción específica necesaria para cancelar la insatisfacción. El infante es incapaz de auto percatarse de su malestar, por eso necesita un adulto auxiliador que pueda interpretarlo y saciar sus necesidades. Los cuidados parentales van a satisfacer las pulsiones de auto conservación, y simultáneamente las sexuales, a través de un “plus libidinal” que ubicará al infante bajo el imperio del principio del placer. 
 
 Spitz fue el pionera de los estudios sobre el primer año de vida, afirmando que los niños separados de su madre iban apagando su impulso vital, rechazaban el contacto humano y luego el alimento. En un primer encuentro entre padres e hijos, los bebés son los activos iniciadores de la interacción. El adulto funciona como regulador del infante, tanto de su estado emocional como fisiológica (homeostasis). La mayo parte del tiempo, los infantes activarán recursos propios de autorregulación. Si el ambiente falla, en lugar de autorregulación se produce retraimiento.

      Teoría del Apego. Bowlby postula una necesidad humana para formar vínculos afectivos estrechos. El infante buscará proximidad alrededor de una figura de apego, que puede manifestarse como abrazos, caricias, sonrisas, etc. Este apego constituirá una “base segura”, la cual facilitará el conocimiento del mundo circundante. La discontinuidad en el vínculo de apego tiene graves consecuencias en el sentimiento de sí del niño y en la construcción de vínculos afectivos. El sistema de apego permite regular la experiencia emocional; la presencia de un cuidador como regulador evita la desorganización y reestablece el equilibrio.

      Se producen distintas reacciones ante la separación de la figura de apego: 
 
1) PROTESTA: se caracteriza por la necesidad de búsqueda de la figura de apego, que se expresa en llamados de llanto y rabia. Esta reacción va disminuyendo su intensidad, hasta que el niño va haciéndose más hostil hacia otras personas, iniciando un proceso de duelo por su pérdida. 
2) DESESPERACIÓN: si continúa la separación de la figura de apego, los niños atraviesan una desesperación. Hay periodos de llanto débil y desesperanzado. Suelen volverse apáticos y retiran el interés por el entorno. 
3) DESAPEGO: los niños que llegan a este estado ignoran y evitan la figura de apego en el momento del reencuentro, y hasta en algunos casos parecen no recordarla. Estos fallos corresponden según Bowlby a mecanismos de defensa represivos y evitativos, por la figura de apego se fue transformando en una figura que evoca el dolor producido por su ausencia. Cuanto más larga es la separación, más difícil es rearmar el vínculo. Aparece como consecuencia ansiedad y ambivalencia, además de une estado de indiferencia en la cual se reprimían tanto sentimientos afectuosos como hostiles.

      Hay distintos patrones de apego que surgen a partir de una experiencia, en la cual infantes de 1 año comparten una situación de juego con sus mamás y una persona extraña (el investigador). Puede verse:

  1. APEGO SEGURO: los niños exploran el ambiente en presencia de la madre. Se los nota ansiosos por la presencia extraña y la evitan. Se ven perturbados por la ausencia de la madre y buscan rápidamente contacto con ella cuando la misma retorna.
  2. APEGO ANSIOSO/EVITATIVO: los niños muestran indiferencia ante el extraño. Sobrerregulan afectos y evitan situaciones que producen stress. Son niños cuyos niveles de excitación no fueron suficientemente estabilizados por los padres.
  3. APEGO ANSIOSO/RESISTENTE: los niños muestran una exploración limitada del ambiente y poco juego antes de la separación inclusive. Son altamente perturbados por ésta, y presentan dificultad en el momento del reencuentro. Hay tensión, llanto pasivo, y todo intento de calmarlo fracasa.
  4. APEGO DESORGANIZADO: hay una impresión de desorganización. Los niños muestran inmovilización, golpes con las manos, ansiedad, deseo de escapar, aún en presencia de la madre. Las amdres se muestran como reaseguro y como temor al mismo tiempo, activando motivaciones conflictivas. Este patrón peude estar asociado con severa desatención o algún tipo de abuso.